En el probador había una señora de unos 45 años, o tal vez más. Me llamó para pedirme una opinión, quería saber como le quedaba la remera. Le dije que no me disgustaba, a lo que me respondió tocándose su panza: No me gusta esto.
Pero no te queda mal, le respondí, ese coso se disimula con una remera holgada.
Se rió e inmediatamente me di cuenta que la palabra "Coso" estaba muy mal usada.
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