Eran las 12:30 pm después de una clase de filosofía de 4 horas, cualquiera por más activo que sea necesita descansar. El 182 no venía, tal vez lo habré esperado casi 20 minutos acompañada de una temperatura no más de 12 grados.
Al fin llegó, se hizo esperar.
Subí como todos los días pedí hasta "hurlingham" y me senté en el fondo, me puse los auriculares, un poco de música y elegí el lado de la ventana como tanto me gusta, el sol me acompañó un largo rato y logró que se me cierren un poco los ojos pero no llegué a dormir, siempre tengo miedo de dormirme y despertar en otro continente amordazada, pero eso no viene al caso.
En Haedo sube una señora un tanto mayor, sacó su boleto y todos los asientos de adelante, los que son reservados para discapacitados o ancianos estaban ocupados, pero no por discapacitados ni por ancianos, gente cansada tal vez, no importa, lo que uno debe hacer es dar ese asiento, pero claro, a todos les agarró un ataque de narcolepsia.
Casi que no lo podía creer, la señora tuvo que caminar hasta el fondo, le toqué la espalda y le dije por favor que se sentara. Me lo agradeció.
Sube otro señor mayor al colectivo y vuelve a pasar lo mismo y le tuve que dar yo otro asiento. Me lo agradeció y me regaló un diario, como si hubiese sido un trueque, asiento-regalo.
La señora me llama y me dice; "Quedate cerca que ya me bajo". No tengo problema de estar parada, le contesté.
De todos modos se baja y logro sentarme y ella me dice; "Todavía la Argentina tiene jóvenes hermosos, no todo está perdido, muchas gracias por lo que hiciste".
Me di cuenta que haciendo poco hacemos mucho.
Qwertymporta
sábado, 16 de agosto de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
Lo que pasó en el 39.
Subimos al colectivo, mi amiga y yo sacamos el boleto correspondiente para llegar a destino, nos ubicamos por adelante ya que había mucha gente.
El chofer acota, -Si la gente que está en el fondo no saca boleto, lamentablemente no voy a mover el colectivo.
La gente del fondo era una familia un tanto precaria y con unos modales desagradables que dejaba mucho que desear.
La mamá de los 5 hijos que no superaba los 20 años de edad le respondió al chófer. -"Ehh, yo ya saqué boleto, ¿qué te pasa pelotudo?.
-Vos sacaste pero tus hijas no sacaron. Le responde.
Una señora, que tal vez por el cansancio y porque quería que avance el colectivo, le dio la tarjeta sube a las nenas para que puedan sacar su boleto.
La nena de unos 8 años saca su boleto y el de su hermanita, se acerca a devolverle la tarjeta diciéndole "Muchas gracias" a la señora bondadosa.
La mamá de ésta nena no dudó ni un segundo en decirle a su propia hija. ¿POR QUÉ MIERDA SACÁS EL BOLETO? e inmediatamente cierra su puño y le pega a la nena en la sien junto con una patada. La nena con una mirada sumisa y llena de odio la mira a su mamá y yo pude observar como retenía sus lagrimas para no llorar porque por lo visto debe saber que después de cada lágrima puede suceder algo peor.
Como espectadora y pasajera me sentí con bronca por no poder hacer nada, por no poder defender a una nena de 8 años que está creciendo y entendiendo que cada vez que hace algo "mal" le tienen que pegar.
Por lo visto nadie saltó a defender a la nena, ni siquiera el hombre más corpulento del lugar, seguro pensaba que si le pegaban así a su hija no iba a dudar en matar a un desconocido.
La cosa no terminó ahí, la chica seguía discutiendo con el chófer y el chófer le dijo que la iba a bajar del colectivo porque estaba siendo irrespetuosa con todos los pasajeros.
-A mí no me vas a sacar, animate a tocarme le dijo.
Por lo visto la chica de los 20 años tenía en claro sus derechos pero no los de sus hijos.
Con mi amiga, decidimos bajarnos porque eso no iba a terminar para nada bien, tal vez tuvimos una actitud un tanto cobarde, tal vez quisimos escaparnos de esas realidad que se vive día a día.
El chofer acota, -Si la gente que está en el fondo no saca boleto, lamentablemente no voy a mover el colectivo.
La gente del fondo era una familia un tanto precaria y con unos modales desagradables que dejaba mucho que desear.
La mamá de los 5 hijos que no superaba los 20 años de edad le respondió al chófer. -"Ehh, yo ya saqué boleto, ¿qué te pasa pelotudo?.
-Vos sacaste pero tus hijas no sacaron. Le responde.
Una señora, que tal vez por el cansancio y porque quería que avance el colectivo, le dio la tarjeta sube a las nenas para que puedan sacar su boleto.
La nena de unos 8 años saca su boleto y el de su hermanita, se acerca a devolverle la tarjeta diciéndole "Muchas gracias" a la señora bondadosa.
La mamá de ésta nena no dudó ni un segundo en decirle a su propia hija. ¿POR QUÉ MIERDA SACÁS EL BOLETO? e inmediatamente cierra su puño y le pega a la nena en la sien junto con una patada. La nena con una mirada sumisa y llena de odio la mira a su mamá y yo pude observar como retenía sus lagrimas para no llorar porque por lo visto debe saber que después de cada lágrima puede suceder algo peor.
Como espectadora y pasajera me sentí con bronca por no poder hacer nada, por no poder defender a una nena de 8 años que está creciendo y entendiendo que cada vez que hace algo "mal" le tienen que pegar.
Por lo visto nadie saltó a defender a la nena, ni siquiera el hombre más corpulento del lugar, seguro pensaba que si le pegaban así a su hija no iba a dudar en matar a un desconocido.
La cosa no terminó ahí, la chica seguía discutiendo con el chófer y el chófer le dijo que la iba a bajar del colectivo porque estaba siendo irrespetuosa con todos los pasajeros.
-A mí no me vas a sacar, animate a tocarme le dijo.
Por lo visto la chica de los 20 años tenía en claro sus derechos pero no los de sus hijos.
Con mi amiga, decidimos bajarnos porque eso no iba a terminar para nada bien, tal vez tuvimos una actitud un tanto cobarde, tal vez quisimos escaparnos de esas realidad que se vive día a día.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
¿Qué hace una rana cuándo se enamora?
Estaba esperando el colectivo, no recuerdo bien la hora. Dos nenes parados en frente mio empezaron a hablar. En eso el nene más grande (de unos 7 años) interroga al otro:
-¿Sabés lo qué hace una rana cuándo se enamora?
-No, ni idea, ¿qué hace? -Responde su amigo-
-Una rana cuando se enamora no hace nada. Se enamora y punto.
-¿Sabés lo qué hace una rana cuándo se enamora?
-No, ni idea, ¿qué hace? -Responde su amigo-
-Una rana cuando se enamora no hace nada. Se enamora y punto.
viernes, 25 de octubre de 2013
Violencia de género y un café derramado.
Ella llegaba tarde, vaya uno a saber de dónde. Hacia frío, es cierto. La temperatura no superaba los 14 grados y eran las 8:45 am. Él la estaba esperando, vaya uno a saber por qué.
Ella sumisa, sumergida en vergüenza y pánico. Sus ojos se notaban tristes y preocupados. Él gritaba, creo que le molestó que ella estuviera desabrigada.
Él saca las llaves, la apura.
Ella le dijo varias veces "Basta". Yo observaba, pero parecía que eso no era motivo para que él deje de gritarle.
Ella caminaba, él le pisó el taco para que se caiga, no se cayó, resbaló. Entraron a la casa, pude seguir escuchando los gritos. No pude hacer nada.
Hoy lo volví a ver a él. Se cruzó a comprar café. El viento hizo que se le vuelque al suelo. Sonreí.
Ella sumisa, sumergida en vergüenza y pánico. Sus ojos se notaban tristes y preocupados. Él gritaba, creo que le molestó que ella estuviera desabrigada.
Él saca las llaves, la apura.
Ella le dijo varias veces "Basta". Yo observaba, pero parecía que eso no era motivo para que él deje de gritarle.
Ella caminaba, él le pisó el taco para que se caiga, no se cayó, resbaló. Entraron a la casa, pude seguir escuchando los gritos. No pude hacer nada.
Hoy lo volví a ver a él. Se cruzó a comprar café. El viento hizo que se le vuelque al suelo. Sonreí.
martes, 22 de octubre de 2013
Una historia de lechuga y tos.
Él, sentado en la segunda fila del lado derecho del colectivo.
Ella, sentada adelante de él.
Él cansado, por lo visto había tenido un día agitado.
Ella, desesperada por no poder calmar su tos.
Él, impaciente por no poder abrir la ventana y dejar que aire limpio entre por sus fosas nasales.
Ella se baja, aun con tos.
Él se queda ya calmado porque nada más le iba a arruinar su viaje. Pero lo que no se dio cuenta es que tenia una hoja de lechuga pegada en su pantalón y sólo llevaba carpetas.
Ella, sentada adelante de él.
Él cansado, por lo visto había tenido un día agitado.
Ella, desesperada por no poder calmar su tos.
Él, impaciente por no poder abrir la ventana y dejar que aire limpio entre por sus fosas nasales.
Ella se baja, aun con tos.
Él se queda ya calmado porque nada más le iba a arruinar su viaje. Pero lo que no se dio cuenta es que tenia una hoja de lechuga pegada en su pantalón y sólo llevaba carpetas.
lunes, 21 de octubre de 2013
¿Error de geografía?
Una chica decidió entrar al local, un poco desconcertada por no saber qué regalar. Entre unas cositas que vio le llamó la atención un collar. Me indagó, su pregunta fue;
-Disculpame la letra F no tenés?
-No, no vendemos dijes con letras... -Le respondí-
-Y por qué acá está la letra A?
Miré bien lo que me estaba mostrando. La letra "A" era la torre eiffel. Después de un rato me di cuenta que un poco se parecen. ¿No?.
-Disculpame la letra F no tenés?
-No, no vendemos dijes con letras... -Le respondí-
-Y por qué acá está la letra A?
Miré bien lo que me estaba mostrando. La letra "A" era la torre eiffel. Después de un rato me di cuenta que un poco se parecen. ¿No?.
domingo, 13 de octubre de 2013
Remisero insensato
3:45 am. Tomé alcohol, demasiado. La mezcla de lo ilícito con un poco de depresión logró que el llanto cumpla un papel principal en mi noche.
Tomé un remis sola, en el auto seguí llorando. El chofer no emitió sonido alguno ni tampoco me preguntó si estaba bien.
Llegando a casa lo único que me interrogó fue;
-Cuánto te cobran hasta acá?
-No sé, nunca llamo a esta agencia. Calculo que 20 pesos. -Le respondí-
Llamó a la agencia mientras yo seguía llorando y lo ultimo que dijo fue.
-A ver dejame llamar y averiguo. Me dijeron que hasta acá sale 25 pesos, madre.
Tomé un remis sola, en el auto seguí llorando. El chofer no emitió sonido alguno ni tampoco me preguntó si estaba bien.
Llegando a casa lo único que me interrogó fue;
-Cuánto te cobran hasta acá?
-No sé, nunca llamo a esta agencia. Calculo que 20 pesos. -Le respondí-
Llamó a la agencia mientras yo seguía llorando y lo ultimo que dijo fue.
-A ver dejame llamar y averiguo. Me dijeron que hasta acá sale 25 pesos, madre.
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